Egun on Balmaseda!

Ayer fue un día duro, especial, lleno de sentimientos contrapuestos.

Empezó la jornada un poco antes de lo habitual. A las 9:00 habíamos quedado con el grupo eslovaco. A las 8.30 un portazo suena en las habitaciones. Nos despierta a todas. Mierda! Arkaitz acaba de salir a desayunar. No pasa nada, llegaremos tarde a nuestra cita como de costumbre, total, no pasa nada, hace poco estuvieron con un grupo de Grecia y Inglaterra que eran peores que nosotros.

Tocan un montón de transbordos para ir hasta “Depaul Slovakia”, una asociación que acoge a gente sin hogar y les dan una ducha y un sitio donde dormir. La asociación es un edificio enorme lleno de camas. Pensábamos que tendríamos que ayudarles con la comida o algo así, pero el centro es solo de noche y no hay usuarios en este momento. Nos explican su trabajo y como ayudan a la sociedad. Nuestro voluntariado consistirá en ayudarles a desinfectar las camas, pasándolas un tapo con lejía. Algunas de nosotras teníamos otras expectativas del trabajo que íbamos a hacer y decidimos no ayudar. Mientras tanto los eslovacos, los de la asociación y algunas de nosotras nos ponemos los guantes y manos a la obra. No es un trabajo muy agradable (tampoco desagradable), pero si duro y laborioso. Nos queda la satisfacción de saber que estamos ayudando a que el trabajo que esta asociación hace todos los días para esta gente que no tiene nada (literalmente), hoy al menos, sea un poco más ameno. Ojala la gente fuera tan solidaria como lo es esta asociación y los jóvenes que trabajan y colaboran con ella.

De vuelta a Bratislava nos damos cuenta de que una de nosotras ha perdido el teléfono. Los jóvenes eslovacos se movilizan al instante y después de remover Roma con Santiago (o todos los alrededores de la asociación donde habíamos estado) encuentran el móvil apoyado en un coche. Menos mal. Menudo disgusto teníamos. Al principio pensábamos que los eslovacos no eran muy amigables, pero con el paso de los días nos damos cuenta de hay momentos en los que se desviven por nosotros.

Ahora toca ocio. Nos vamos al castillo de Devin. Un castillo chulísimo. Pudimos hacer tiro con arco y algunas actividades medievales. Janka como siempre es una crack con los deportes, siempre hace diana.

Vuelta a la ciudad. Tenemos que ir a por el móvil y nos acompaña una eslovaca, Magda. Menuda paliza que se ha metido la pobre para ayudarnos. No sabemos cómo podemos devolverla este favor.

Fin de la jornada. Hemos quedado con Elisa para salir a tomar algo y ver que nos depara la noche. Seguro que después del día de hoy conocemos mucha gente bajo la magia de las estrellas.

Un besazo a tod@s